InicioBlog

Ejercicios para mejorar la memoria: cuáles funcionan y cuáles son humo

Qué es la memoria de trabajo, por qué se nota que falla a partir de cierta edad y qué ejercicios tienen sentido hacer a diario. Sin promesas de milagros.

«Se me va el santo al cielo.» «Entro en la cocina y no sé a qué venía.» «Me han dicho un nombre hace diez segundos y ya no lo tengo.»

Casi nadie que dice quiero mejorar la memoria se refiere a memorizar la lista de los reyes godos. Se refiere a esto otro: a la memoria que usas mientras haces algo, la que sostiene un número de teléfono los cuatro segundos que tardas en apuntarlo. Tiene nombre —memoria de trabajo— y es la primera que se nota cuando falla.

Este artículo va de qué se puede entrenar de verdad y qué no. Con lo segundo por delante, que es lo que suele faltar.

Lo que conviene saber antes de empezar

Hay una cosa que la investigación sobre entrenamiento cognitivo ha repetido bastante: se mejora en la tarea que entrenas, y ese avance no se traslada tan lejos como nos gustaría. Si haces mil ejercicios de recordar secuencias, te vuelves bueno recordando secuencias. Que eso te haga recordar mejor dónde dejaste las llaves ya es mucho menos claro.

Con lo cual, ojo con dos tipos de mensaje:

Dicho eso, tampoco hay que tirar el bebé con el agua sucia. Que el efecto no sea milagroso no significa que sea cero: mantener la cabeza en activo, con algo que te obligue a sostener información y manipularla, es mejor que no hacerlo. Y sobre todo, es agradable, que resulta ser la razón por la que la gente lo mantiene en el tiempo.

El ejercicio base: repetir una secuencia

El ejercicio clásico de memoria de trabajo es el más simple que existe: alguien te enseña una secuencia y tú la repites.

Parece de niños hasta que llegas a siete u ocho elementos. Ahí deja de poder hacerse «a lo bruto» y empiezas a notar que tu cabeza hace algo distinto: agrupa. En vez de retener siete cosas sueltas, retienes dos grupos de tres y uno de uno. Eso se llama chunking y es, probablemente, lo más útil que te llevas de este tipo de ejercicio, porque sí sirve fuera: es lo que haces cuando memorizas un número de cuenta por bloques.

Cómo sacarle partido:

  1. No subas de nivel hasta que uno te salga cómodo. Fallar al límite todo el rato no entrena, frustra.
  2. Busca el agrupamiento a propósito. Si la secuencia va arriba-arriba-abajo, retén «dos arriba, una abajo», no tres posiciones.
  3. No lo hagas con la tele puesta. La memoria de trabajo y la atención son casi lo mismo; con ruido de fondo estás midiendo otra cosa.

En MenteBrillante esto es el pasatiempo de Memoria: una cuadrícula que se ilumina y hay que repetir. La rejilla crece y la secuencia se alarga según tu nivel, así que el salto es gradual en vez de un muro.

El segundo: recuperar palabras

El otro hueco que la gente nota no es retener, es encontrar. La palabra que tienes en la punta de la lengua y no sale.

Para eso los ejercicios buenos no son de memorizar, son de búsqueda: anagramas, crucigramas, adivinar una palabra a partir de pistas parciales. Todos obligan a rastrear el vocabulario que ya tienes por caminos distintos del habitual —por las letras, por la definición, por la longitud— y ese rastreo es justo el músculo que se atasca.

Un crucigrama es el ejemplo más puro: la definición te da un camino semántico, las casillas te dan la longitud, y los cruces te dan letras sueltas. Tres vías hacia la misma palabra.

El tercero, y el más infravalorado: dormir

Da rabia porque no es un ejercicio y no se puede «hacer mejor» a fuerza de voluntad, pero cualquier lista honesta de cómo mejorar la memoria empieza por aquí. La consolidación de lo que aprendes durante el día ocurre mientras duermes. Una noche mala te deja la memoria de trabajo peor que un mes sin hacer pasatiempos.

Lo mismo con el ejercicio físico y con no estar permanentemente interrumpido. No son consejos vistosos, pero pesan más que cualquier app.

Una rutina realista

Si quieres algo concreto que no abandones en dos semanas:

Tenemos un artículo entero sobre cómo montar esto sin abandonarlo: diez minutos al día.

En resumen

Se puede entrenar la memoria de trabajo, se nota, y el efecto no se traslada tan lejos como prometen los anuncios. Con esa expectativa puesta en su sitio, quedan tres razones perfectamente buenas para hacerlo: es un rato agradable, mantiene la cabeza ocupada en algo que no es una pantalla pasiva, y algunos trucos —el agrupamiento, sobre todo— sí se te quedan.

Si quieres probar, los pasatiempos de memoria, palabras y lógica están en la versión web, gratis y sin instalar nada.

🧠 Juega hoy a MenteBrillante

Quince pasatiempos, cinco retos nuevos cada día y entrenamiento libre sin límite. Puedes jugar gratis en el navegador ahora mismo, o llevarlo en el móvil.