El palacio de la memoria: cómo funciona y cómo montar el tuyo
La técnica que usan los campeones de memoria tiene 2.500 años y no requiere ningún talento especial. Cómo construir un palacio de la memoria paso a paso, con los cuatro errores que lo estropean.
Todos los años, en los campeonatos de memoria, hay gente capaz de recordar el orden de una baraja entera en menos de un minuto. Cuando les preguntan si tienen memoria fotográfica, la respuesta suele decepcionar: casi ninguno la tiene. Lo que tienen es una técnica, y es la misma desde hace veinticinco siglos.
Se llama palacio de la memoria, o método de los loci. Y lo interesante es que no exige ningún don: exige entender por qué la memoria falla.
De dónde sale
La cuenta Cicerón. El poeta Simónides de Ceos estaba en un banquete cuando lo llamaron fuera; mientras estaba en la puerta, el techo del salón se derrumbó y aplastó a todos los comensales, hasta el punto de que los cuerpos no se podían identificar.
Simónides descubrió que sí podía decir quién era cada uno: recordaba dónde estaba sentado cada invitado. No recordaba la lista de nombres, recordaba el sitio. De ahí salió la idea.
Por qué funciona
Tu memoria es mediocre para las listas abstractas y extraordinariamente buena para dos cosas concretas: los lugares y las imágenes.
Piénsalo. No serías capaz de recitar de memoria veinte palabras que te dijeran ahora, pero puedes recorrer mentalmente la casa donde viviste de niño y decirme qué había en cada habitación, aunque hace veinte años que no la pisas. Nadie te hizo estudiar esa casa. Se te quedó sola.
El palacio de la memoria hace trampa con eso: coge la información que se te resiste y la cuelga de un sitio que ya te sabes.
Cómo montar uno, paso a paso
1. Elige un recorrido que conozcas de verdad
Tu casa, el camino al trabajo, el instituto. Tiene que ser un sitio que puedas recorrer mentalmente sin dudar, y siempre en el mismo orden. Si dudas de si el baño va antes o después de la cocina, ese palacio no sirve.
2. Fija diez estaciones
Diez puntos concretos a lo largo del recorrido: la puerta de entrada, el perchero, el sofá, la lámpara, la mesa de la cocina... Anótalos una vez, en orden, y recórrelos mentalmente tres o cuatro veces hasta que salgan solos.
Que sean distintos entre sí. El error más común es coger cuatro sillas parecidas: se mezclan y pierdes el orden.
3. Convierte cada dato en una imagen
Aquí está el trabajo de verdad. Una palabra abstracta no se pega a un sitio; una imagen ridícula, sí. Y hay tres reglas que multiplican la retención:
- Exagerada. No una manzana: una manzana del tamaño de un coche.
- En movimiento. Que haga algo, que se caiga, que explote.
- Interactuando con el sitio. No la manzana al lado del sofá: la manzana reventando el sofá.
4. Recorre, no repases
Para recordar, no intentes acordarte de la lista. Haz el paseo. Entra por la puerta, mira el perchero, sigue al sofá. La información aparece sola porque está colgada de cada sitio.
Un ejemplo completo
Lista de la compra: leche, pilas, bombillas, pan, detergente.
- Puerta de entrada: un río de leche baja por las escaleras y te moja los zapatos.
- Perchero: cuelgan pilas gigantes en vez de abrigos, tintineando.
- Sofá: una bombilla enorme está sentada en el sofá viendo la tele.
- Lámpara: en vez de bombilla, hay una barra de pan colgando.
- Mesa de la cocina: la mesa está cubierta de espuma que sale de una caja de detergente.
Léelo una vez, cierra los ojos y haz el paseo. Están los cinco.
Los cuatro errores que lo estropean
- Estaciones parecidas entre sí. Cuatro ventanas iguales no valen como cuatro sitios distintos.
- Imágenes educadas. Si la imagen es razonable, no se pega. Tiene que ser absurda, y cuanto más te dé vergüenza, mejor funciona.
- Reutilizar el palacio demasiado pronto. Si metes una lista nueva encima de otra reciente, se pisan. Ten dos o tres recorridos distintos y ve rotando.
- Querer memorizar comprensión. Esto sirve para datos en orden, no para entender un concepto. Confundir las dos cosas es la trampa clásica del estudiante.
Para qué sirve y para qué no
Sirve muy bien para cosas en orden: la lista de la compra, los puntos de una presentación, un temario de oposición, vocabulario de un idioma, números.
No sirve para entender. Puedes memorizar los pasos de una demostración matemática y no saber por qué funciona ninguno. Y esa distinción, entre saber recitar y saber, es exactamente la que separa aprobar un examen de aprender algo.
Y para mantenerla en forma
El palacio es una técnica de almacenamiento. Lo que hay debajo —la capacidad de retener algo unos segundos mientras lo manipulas, lo que se llama memoria de trabajo— se entrena de otra manera: con ejercicios cortos y regulares. Tienes una tanda de ellos en ejercicios para mejorar la memoria, y una selección pensada para adultos en juegos de memoria para adultos.
En MenteBrillante el pasatiempo Memoria trabaja justo eso: secuencias que crecen y que hay que reproducir en orden. Puedes probarlo en la versión web.