Para qué sirve imprimir un sudoku
Puede parecer un paso atrás teniendo la versión en pantalla, pero el papel tiene ventajas reales. Se puede anotar candidatos al margen con más libertad que en cualquier interfaz. No hay notificaciones. Se puede llevar en el bolso al médico o al tren. Y en residencias, aulas y talleres de memoria sigue siendo el formato que funciona, porque no depende de que nadie sepa manejar una tableta.
Si lo que buscas es jugar en pantalla, el sudoku online tiene anotaciones a lápiz, comprobación y pistas. Esta página es para lo otro.
Cómo está pensada la hoja
- Cuatro sudokus por página, en dos columnas, con las casillas lo bastante grandes para escribir a bolígrafo sin apretar.
- Las soluciones en su propia hoja, con salto de página forzado. Si van pegadas al puzzle, se ven de reojo y no sirven de nada.
- Sin anuncios, sin menú y sin este texto. El diseño de impresión los quita: en el papel solo salen los puzzles y una cabecera discreta.
- Cinco niveles, incluidos un 4×4 y un 6×6 que van muy bien con niños y con quien nunca ha hecho un sudoku.
Una nota sobre la dificultad
Los niveles se distinguen por cuántas pistas trae el sudoku ya rellenas: 40 en fácil, 32 en medio y 26 en difícil. Es la medida habitual, pero es aproximada: lo que de verdad marca la dificultad es qué técnicas hacen falta y cómo están repartidas las pistas. Lo que sí está garantizado es que cada sudoku tiene una única solución, comprobada uno por uno al generarlos.
En la práctica, para elegir: si resuelves un fácil en menos de diez minutos sin atascarte, pasa al medio. Si el medio te lleva más de media hora, quédate ahí un tiempo antes de tocar el difícil — el difícil de 26 pistas exige encadenar deducciones y con prisa no sale. Y si es la primera vez, empieza por el 6×6: se resuelve en cinco minutos y enseña la mecánica sin frustrar.
Resolver en papel no es igual que en pantalla
Merece la pena decirlo porque cambia la técnica. En pantalla el programa te avisa de los conflictos y puedes borrar sin rastro; en papel, un número mal puesto en el minuto tres te puede costar la hoja entera. De ahí tres costumbres que ayudan:
- Escribe los números definitivos grandes y los candidatos pequeños en una esquina. Si los mezclas, a los diez minutos no sabes qué era seguro y qué era una sospecha.
- Usa lápiz para los candidatos y bolígrafo solo para lo que has demostrado. Es la forma más simple de no arrastrar un error.
- Marca la casilla desde la que deduces. Un punto al lado del número que te ha permitido colocar otro. Si luego hay que deshacer, sabes hasta dónde volver.
Las técnicas en sí son las mismas que en pantalla, y están explicadas con detalle en la página del sudoku online: el hueco único, el candidato único, el escaneo cruzado y las parejas.
Para aulas, residencias y talleres de memoria
Una parte grande de quien imprime sudokus no lo hace para sí mismo, sino para un grupo. Si es tu caso, unas cuantas cosas que conviene saber:
- Quita las soluciones antes de imprimir con el botón correspondiente, y saca una copia aparte con ellas para ti. Es más cómodo que recortar hojas.
- Mezcla niveles en la misma sesión. Repartir la misma hoja a todo el mundo deja a unos aburridos y a otros bloqueados. Con dos niveles a elegir, cada uno va a su ritmo.
- El 6×6 no es infantil. Funciona muy bien con personas mayores que empiezan o que tienen la vista cansada, porque las casillas salen más grandes en la misma hoja.
- Imprime a una cara. Suena obvio, pero al doblar la hoja para tapar la solución del dorso se transparenta.
Y una advertencia honesta, porque se lee mucha exageración sobre esto: los pasatiempos son un entretenimiento excelente y ayudan a mantener la atención y el hábito, pero no hay evidencia sólida de que prevengan el deterioro cognitivo. Lo contamos con las fuentes en qué dice la ciencia. Se hacen porque entretienen, que ya es motivo suficiente.