Murdoku, Murdle y acertijos de lógica: cuál es cuál
Tres formatos de puzzle de misterio que se confunden constantemente. En qué se diferencian de verdad, cuál cuesta más y cuál te va a gustar según cómo pienses.
En la mesa de novedades de cualquier librería hay ahora mismo tres o cuatro libros de puzzles con una lupa, una silueta o una mancha de sangre en la portada. Se parecen tanto que es fácil llevarse el que no querías.
Y no son lo mismo. Comparten el mecanismo de fondo —eliminar posibilidades hasta que solo queda una— pero la experiencia de resolverlos es bastante distinta. Aquí va la diferencia, sin adornos.
Los acertijos de lógica clásicos
Son los más antiguos de los tres, y los que casi todo el mundo ha hecho alguna vez en una revista de pasatiempos. El enunciado típico:
Cinco casas de colores distintos. En cada una vive una persona de una nacionalidad distinta, que bebe una bebida distinta y tiene una mascota distinta. El noruego vive en la primera casa. El inglés vive en la casa roja…
Se resuelven con una tabla de doble entrada. Filas para las casas, columnas para los atributos, y vas marcando ✗ donde algo es imposible y ✓ donde lo has demostrado. Cada ✓ genera una cascada de ✗ en su fila y su columna.
Lo característico: no hay narrativa ni espacio. Es álgebra vestida de historia. La satisfacción es la de una tabla que se cierra sola en las últimas tres jugadas.
Murdle
Murdle, de G. T. Karber, coge ese formato y le pone un marco criminal encima. En vez de casas y bebidas tienes sospechosos, armas y lugares, y en vez de «quién bebe leche» la pregunta es «quién lo hizo».
La mecánica es la misma tabla de doble entrada de siempre. Lo que cambia —y es un cambio grande— es todo lo demás: cada caso viene con un detective recurrente, un tono de novela pulp, pistas que hay que interpretar y una dificultad que escala en varios niveles a lo largo del libro. Los casos difíciles añaden capas: testimonios que hay que cruzar, deducciones sobre quién miente.
Si vienes de los acertijos clásicos, Murdle te va a resultar familiar en la mecánica y muy superior en el envoltorio. Y eso explica que llevaran meses en las listas de más vendidos: el puzzle de siempre, contado por alguien que sabe contar.
Murdoku
Murdoku, del creador de puzzles Manuel Garand, va por otro lado. Aquí sí hay un cambio de mecánica.
En vez de una tabla, tienes un mapa: una cuadrícula que representa un escenario dividido en habitaciones. Y las reglas son:
- Cada sospechoso ocupa una casilla del mapa.
- No puede haber dos en la misma fila ni en la misma columna — de aquí viene el «doku», es la regla del sudoku.
- Las habitaciones actúan como zonas a las que se refieren las pistas.
- El asesino es quien acaba a solas con la víctima en su habitación.
Las pistas son espaciales: «estaba al norte de», «estaba justo al lado de», «no pisó la cocina», «en el bar había exactamente dos personas».
La diferencia práctica es notable. En Murdle piensas en atributos: esta persona tiene o no tiene esta característica. En Murdoku piensas en posiciones, y tienes que sostener un mapa en la cabeza. A algunas personas eso les resulta mucho más natural; a otras, bastante más difícil.
La tabla, resumida
- Acertijos de lógica: tabla de doble entrada, atributos, sin narrativa. El más abstracto.
- Murdle: tabla de doble entrada, atributos, con narrativa fuerte y dificultad escalonada. El más literario.
- Murdoku: mapa, posiciones, regla de fila y columna. El más espacial, y el único donde el tablero importa.
¿Cuál cuesta más?
Depende de cómo pienses, y esa es la respuesta honesta. Pero hay un patrón bastante consistente:
Si te resulta cómodo el sudoku y las tablas te aburren, Murdoku te va a entrar mejor. Si eres de los que resuelven crucigramas y disfrutan interpretando un enunciado ambiguo, Murdle.
En dificultad pura, los casos avanzados de Murdle llegan más lejos, porque el formato de tabla escala añadiendo dimensiones y el mapa de un murdoku tiene un techo: en un tablero de 5×5 solo hay 14.400 colocaciones posibles, y eso limita cuánto se puede complicar un caso. A cambio, un murdoku de dificultad media se resuelve en diez minutos y deja mejor sabor que una tabla de la misma dificultad, porque el resultado es una escena y no una casilla.
Una cosa que comparten los tres y que es la que de verdad separa un puzzle bueno de uno malo: la solución tiene que ser única y alcanzable sin adivinar. Si en algún momento tienes que probar a ver qué pasa, el puzzle está mal construido, no es que tú no seas lo bastante listo. Es más común de lo que debería en los libros hechos con prisa.
Dónde probar cada cosa sin gastar
- Murdoku: nuestra versión del formato se llama Criminoku — el nombre Murdoku es del libro de Garand y no vamos a apropiárnoslo. Son 60 casos gratis en el navegador, en tres niveles, con solución única comprobada uno por uno. También hay casos para imprimir.
- Acertijos de lógica: tenemos una tanda en 15 acertijos con respuesta.
- Murdle: es un libro, y merece la pena comprarlo si te gusta el formato. No tenemos versión de eso ni la vamos a hacer.
Y si lo que te apetece es la mecánica de colocación sin cadáveres, el sudoku clásico sigue ahí, con cinco niveles y anotaciones a lápiz.