Qué hay en cada ficha
- Recuerdos por épocas: doce preguntas sobre una etapa: la infancia y la escuela, o los años 50, 60, 70 y 80. Del NO-DO y los seriales de la radio al Seiscientos, la tele en blanco y negro, Raphael, el Mundial 82 o la Movida.
- Objetos de antes: unir cada objeto con su uso. El botijo, el brasero, el quinqué o el calientacamas eran cosas de todos los días, y casi siempre traen una historia detrás.
- Oficios de antes: unir cada oficio con lo que hacía: el sereno, el afilador, el lechero, el aguador, el colchonero, el trapero…
- Recuerdos de toda la vida: las preguntas de siempre sobre el pueblo, el primer trabajo, las fiestas o la comida de casa.
Cómo usarlas en una sesión
La reminiscencia va mejor en grupos pequeños y sin prisa. Una buena manera de empezar es con una ficha de objetos o de oficios, que tiene solución y rompe el hielo: alguien recuerda al afilador con su silbato y en dos minutos está todo el grupo hablando. Después, una de recuerdos por épocas, eligiendo la que corresponde a la juventud de cada uno.
No hace falta contestar todas las preguntas ni escribir las respuestas: se pueden contar en voz alta y que quien dinamiza apunte lo más bonito. Conviene estar atento por si alguna pregunta remueve un recuerdo triste; en ese caso se escucha y se pasa a otra cosa. En casa, estas fichas son una excusa perfecta para que nietos y abuelos hablen de cómo era todo antes.
Todas van en letra grande, una por hoja A4. Las de objetos y oficios llevan la solución en una hoja aparte.
Una advertencia honesta
Estas fichas entretienen, dan pie a conversar y ayudan a que cada uno cuente su historia, que no es poco. Pero no hay pruebas sólidas de que la reminiscencia evite el deterioro cognitivo, y no sustituye la valoración ni el plan de un profesional. Lo contamos con las fuentes en qué dice la ciencia sobre los pasatiempos.
Más fichas en letra grande: ejercicios de memoria, refranes para completar, fichas de orientación temporal, ejercicios de lenguaje y las fichas de estimulación cognitiva.